lunes, noviembre 13, 2006

IRUENE

La palabra “argu”, pl. “irguten” se conserva aún en el rifeño occidental para designar al mal, en diferentes formatos. En el Aures (Chaouia) su plural es “irgwan” como el recogido en Canarias. Los iregwan están perfectamente vivos en los cuentos amazighes. Según la tradición, habitan en una misma casa y actúan en grupo. Irguan existe aún en las hablas rifeñas.
La variante gomera es “hirguan” (Torriani 1590) o “yrguanes” (Anónimo 1935), mientras que las variantes palmeras son “yruene” (Abreu 1590), (Viera 1772), “yruena” o “yurena” (Bory 1803), “yruñe” (Berthelot). El antecedente inmediato es “argu”, pl. “iruggan”, es decir, lo que nosotros pronunciaríamos algo así como “iruuane”.
“Por tanto, el primero deriva de waâian= este (lugar) malo, del malo. En el Sahara Central existe la célebre montaña Garaet-el-Djenounn, de 2330 m., situada entre el Tassili n Ajjer y el Adrar n Ahenet, impresionante mole rocosa en medio del paisaje desértico, y cuyo significado es “el Roque del Genio maléfico”. En el caso gomero de la montaña Guayana podríamos estar ante un posible lugar en donde habitara Irguan, un demonio en forma de hombre velludo o animal, aunque no sabemos el lugar exacto de Valle Gran Rey en donde está ubicada. Lugares muy temidos por los isleños asociados a los seres malignos: demonios o mujeres “machias” (Tejera Gaspar, 1996:102).
En cuanto al término Garayan, manantial en Vallehermoso, en el dialecto libio de Ghadamés existe awaray= roque, roquedal con lo que tendríamos awaray aâian= roque malo o del malo, de evolución: awarayaian <> aguaraian <> guaraian <> garaian <> garayan, por pérdida de la “u” al castellanizarse. J. F. Navarro Mederos (1993:96) nos refiere la Montaña de los Manantiales, (Chipude, Vallehermoso) como una de las montañas o roques que han gozado o gozan de cierta consideración mágica”. (Nuevas propuestas en la toponimia y antroponimia gomeras
Francisco P. De Luka (elguanche.net/tamazgha/toponimiagomera.htm)
El análisis del léxico insular que vierten las fuentes europeas penetra en esa composición, ayudando a fijar tanto las referencias físicas o materiales como las representaciones abstractas. Veamos algunos ejemplos concretos, ligados a la caracterización de las fuerzas del mal o espíritus malignos. El caso más conocido tiene que ver con el volcán Teide, donde se ubica el “infierno”, denominado Echeide, residencia del “demonio” Guayota.
A partir de estos datos, sólo se puede coincidir con la opinión manifestada por el Dr. Juan Bethencourt Alfonso (1880), en el sentido de considerar el Teide como una puerta o acceso, tal vez el principal pero no el único, que conectaba con el mundo subterráneo donde habitaban las fuerzas maléficas. Unas entidades perversas que aprovechaban las oquedades del terreno (grietas, grutas, etc.), tenidas por enlaces naturales entre ambos niveles, para llegar hasta la superficie y perjudicar a los seres humanos. Es el caso de Guayota (

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Bien por la entrada
A ver si nos vamos animando

miguel dijo...

Iruene también le viene asociado la luna.

Anónimo dijo...

En la prehistoria de La Palma, el maligno, la noche y la luna forman parte de la misma tradición cultural.