miércoles, abril 23, 2008

Marcador equinoccio en La Palma.


Publicado en CANARIAS7
http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=93055
Los prehistoriadores no dejan de cosechar en La Palma fascinantes hallazgos en el campo de la arqueoastronomía. Un grupo de investigadores ha descubierto un reloj cósmico único que señala los equinoccios. Un lugar donde los primitivos, dicen, intentaban abrir las puertas del cielo.
La pregunta, planteada en un libro reciente surgido tras un diálogo intenso, apasionado y riguroso entre el astrofísico Martín López y el teólogo Francisco José Soler, tiene miga: ¿es Dios la causa del universo o un mero comodín de nuestras ignorancias? El infinito, pese a los avances registrados a todos los niveles, sitúa en un plano similar a los seres de cualquier época. Desde siempre han tratado de conocer la abrumadora e inabarcable dimensión de la bóveda celeste y, sobre todo, comprender su funcionamiento, además de descifrar las constantes de la física que permiten la vida.
Así lo vuelve a atestiguar un nuevo hallazgo prehistórico realizado en La Palma por el equipo de investigadores que lleva a cabo el proyecto Iruene sobre arqueoastronomía. El grupo, dirigido por Miguel Martín, está formado por José Antonio Fernández, Toño González, Yoni Afonso e Inés Dieppa.

El aludido marcador solar diseñado por los primeros pobladores de La Palma, los awaras, explica Miguel Martín, se localiza en el complejo de Cabeceras de Izcagua, en las cumbres del municipio de Garafía, a 2.140 metros sobre el nivel del mar. «Se trata», asegura, «de uno de los descubrimientos más importantes y, a la vez, espectaculares de la prehistoria de Canarias».

El trabajo de campo que ha desembocado en la constatación del referido «reloj cósmico o práctico calendario solar acondicionado de forma planificada» por los awaras en el reseñado yacimiento prehispánico, resume, se inició hace casi 18 años. «En la década de los noventa», cuenta Martín, «realizamos numerosas prospecciones en las cumbres de La Palma». En una de ellas, detalla, «concretamente la efectuada el 31 de diciembre de 1994, después de sortear el tremendo obstáculo del matorral de codesos, nos topamos con el territorio sagrado de Cabeceras de Izcagua».

EQUINOCCIOS
A partir de 2005, continúa, «iniciamos un seguimiento de la estación desde diversos puntos de vista, dando como resultado el descubrimiento de un observatorio y marcador astronómico». Estos elementos, alega, «los pudimos confirmar durante el seguimiento que realizamos en los dos años posteriores». En esa fase, precisa, «comprobamos las perfectas alineaciones con los dos solsticios y los equinoccios». El pasado mes de marzo, comenta, «concluimos el trabajo». Afirma que «es el único caso en La Palma de marcador astronómico que señala los equinoccios».
La piedra del verano
El marcador solar localizado en Cabeceras de Izcagua parte de un grabado rupestre, denominado por los investigadores piedra del verano, que registra la aparición del Sol del estío. El petroglifo presenta una sola cara inclinada hacia el noreste. Mide 44 centímetros de largo por 34 de ancho. «Es todo un símbolo de representación cosmomórfica», señala Miguel Martín. Los equinoccios se establecen, explica, «mediante el alineamiento de tres amontonamientos de piedra con la montaña por donde salen los soles de primavera y otoño». Esta montaña es, resalta, «nada más y nada menos que El Roque de Los Muchachos». En el referido complejo, concluye, también determina el solsticio de invierno.

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