martes, abril 12, 2011

Cultos estelares en el yacimiento prehistórico de Las Toscas del Guirre (isla de La Gomera)

Publicado en el periódico Canarias7, 12 de abril de 2011


Un reciente estudio fundamentado en la Posición Astronómica revela la conexión del yacimiento prehistórico de Las Toscas del Guirre con el Roque de Agando mediante las dos estrellas más grandes de nuestro cielo: Canopo y Sirio.


El hallazgo de un panel con más de cien caracteres de escritura líbico-bereber en una cueva de La Gomera deja constancia del mayor descubrimiento arqueológico hallado en la Isla. El yacimiento está alojado en la ladera de un barranco, en un espacio arqueológico importante en el que destacan también pequeñas concentraciones de cuevas de habitación, sepulcrales y material arqueológico.

La cavidad se abre en la toba volcánica, orientando su boca hacia el Sur. Sus dimensiones son bastante reducidas: unos 6 m de largo, su máxima anchura alcanza los 2 m en el centro y la altura se amplía hasta los 2 m en el extremo occidental. Un muro exterior de piedra, de más de 4 m de largo por 1 y ½ m de alto, cierra el habitáculo. En su extremo Oeste, la cueva contiene un agujero, de 16 cm de diámetro, en el techo. No es casual, tiene una importancia que luego desvelaremos.


Tanto en el interior como en el exterior de la covacha nos sorprende la presencia de un buen número de cazoletas, algunas incluso formando parte del techo con sendos canales pequeños cercanos al orificio. En superficie no se aprecian elementos arqueológicos.


El panel de grabados rupestres se encuentra en la pared del fondo, cuya disposición oscila entre los 200º/210º L.N. Si descontamos el magnetismo volcánico, su verdadera orientación está más cercana al Sur, entre los 190º y los 200º L.N. Los grabados se dispersan por una superficie de unos 2 m de largo por 1,30 m de altura.


¿Por qué se grabaron más de cien letras y un numeroso grupo de cazoletas en una cueva tan poco significante tanto por su reducido tamaño, la humedad interior en invierno y la peligrosa verticalidad del terreno? Evidentemente, nos encontramos ante un “pequeño” santuario. El martes 30 de marzo de 2010, nos desplazamos a la “Isla Colombina” para fundar nuestras suposiciones. Poco antes del anochecer llegamos a la cavidad sagrada, preparamos las cámaras y esperamos a que la estrella Canopo se nos manifestara. Teníamos una desconfianza grande en el mar de nubes que cubría el horizonte. Llegó la oscuridad de la noche y no podíamos ver nada; sin embargo, en un momento, se abrió el cielo y en frente de nosotros apareció Canopo con un brillo impensable. De vez en cuando, las nubes se dispersaban para mostrarnos la estrella. En otro intervalo de claridad también captamos la alineación de las estrellas Canopo y Sirio. Fue un relámpago prodigioso, enormemente placentero, darnos cuenta de que los soportes donde se grabaron los caracteres se direccionan hacia el lugar donde sucede este episodio tan mágico.


Por otro lado, a través del agujero realizado en el techo se puede prestar atención al emblemático Roque de Agando. Astronómicamente sucede algo extraordinario. Gracias al empeño de nuestro amigo y compañero Tomás Vicente Jeréz Reyes, que nos ayudó enormemente en el trabajo de campo, acabamos de comprobar como la mayor estrella del cielo (Sirio) se oculta por detrás del Roque de Agando, apenas un poco escorada hacia el Sur, pero hace dos mil años se ocultaba más cerca aún del pináculo del Roque.


El Lingüista e historiador Ignacio Reyes se aventura incluso con adelantarnos que la ultima inscripción líbica encontrada en La Gomera menciona a extranjeros, producción, trato o robo o un pacto de colactación formulado en una forma poética. Aunque lo más llamativo es la interpretación de uno de los fragmentos del panel que se transcribe «əd hmn rhrwb», se segmenta y vocaliza «ed hăman ərr hărăw iba», cuya traducción literal reza: «Lugar donde el agua llegue al ganado que no tiene» o, de forma más literaria: «Que se facilite agua al ganado cuando carezca (de ella)» (www.ygnazr.com/ahamen.htm). Ruego o petición de aguaceros dirigido claramente a Canopo, estrella invernal fija que empieza a verse a finales de agosto, brilla con fuerza durante el invierno y desaparece en abril, coincidente con el período de lluvias en Canarias. Quizá, la gran cantidad de cazoletas explicaría esa misma analogía cósmica con rituales propiciatorios e invocadores de la fértil lluvia.


La observación y el culto a Canopo se encuentran bien documentados en el mundo bereber, siendo parte importante como eje de su cosmogonía. Canopo es la estrella principal del cielo, la más antigua, la madre de todas las estrellas, huevo primordial de cuya explosión nace el universo que conocemos (Pâques, 1956).


En la religión de los antiguos gomeros se rendía culto a los astros y se realizaba una original relación entre el cielo y la tierra, en este caso que nos ocupa, mediante las estrellas Canopo y Sirio en el cielo y Las Toscas del Guirre y el Roque de Agando en la tierra. El resultado es la rúbrica de un importante hito en su cosmogonía. Establecer todas esas conexiones requiere un gran sentido de la observación y unos precisos conocimientos de la topografía y los movimientos de los astros en el cielo.

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